Importancia pH del suelo

La importancia del pH del suelo es esencial para conocer el grado de nutrición que tiene una planta. De una buena lectura implica el éxito o el fracaso de una cosecha. Y es que, lo importante es que el fruto de la tierra pueda crecer y alimentarse de la mejor forma posible. Por eso, tenemos que conocer cuál es el mejor pH para todo tipo de plantación, por ejemplo conocer el mejor pH para las principales variedades de olivos en España es fundamental para obtener una buena cosecha. Pero ¿qué es el pH? Y sobre todo, ¿cómo podemos interpretarlo bien? En Calero te lo contamos a continuación.

¿Qué es el pH del suelo y para qué sirve?

El pH es uno de los parámetros que aportan más información a la hora de conocer las características y el comportamiento de un suelo. En agricultura, es importante que las plantas puedan absorber los minerales que están disueltos en agua de un terreno y este dato indica el grado de solubilidad que tiene. De su medición depende que una cosecha sea mala, buena o mejor. Por lo que la importancia del pH del suelo es fundamental y sirve para valorar el crecimiento de las plantas en función de las características edafológicas que presenta un terreno.

El pH indica los grados de alcalinidad o acidez que tiene un terreno y se calcula en función de la cantidad de iones libres de hidrógeno que tiene. Se representa en forma de número y va desde el 0 hasta el 14. En su mitad, es decir, cuando da un valor de un 7, se dice que es neutro, menores de 7 será ácido y mayores básico. Para hacernos una idea, un suelo apto para ser agrícola es aquel cuyo pH se encuentre entre el 4 y el 9. Valores excesivos, por encima o por debajo, indican que las plantas no podrán aprovechar los nutrientes y no presentarán un crecimiento óptimo para su cosecha.

Importancia pH del suelo

Cómo se analiza el pH de un suelo

Como la importancia del pH del suelo es fundamental para conocer si un terreno es apto para un cultivo, es necesario analizarlo. Para ello, hay dos formas, una mediante un medidor portátil de pH y la otra es analizarlo en un laboratorio especializado. La primera se realiza directamente in situ, pero solo sirve para hacerse una idea generalizada, ya que no presenta una gran eficacia y puede haber variaciones significativas en la realidad.

Para saber el pH de un suelo, lo más fiable será llevar muestras a un laboratorio donde se procederá de la siguiente forma:

  1. Se secarán las muestras del terreno a 40 °C durante horas.
  2. A continuación, se pasan por un tamiz de 20 mm.
  3. Se toma una muestra de 20 g y se mezcla con 50 mm de agua destilada.
  4. Se agita la muestra durante al menos dos minutos.
  5. Se deja reposar durante 15 minutos.
  6. Se mide con tiras o medidores eléctricos de pH.

¿Cuál es el pH más adecuado para la planta?

Cada cultivo tiene unos rangos de pH adecuados, hay algunos que crecen bien en suelos ácidos y mal en los básicos y al contrario, por lo que no hay un rango general, sino que cada tipo de planta tiene uno específico. Esto significa que hay que conocerlo si se quiere que la cosecha pueda tener un rendimiento óptimo, de ahí la gran importancia del pH del suelo.

De manera general, los suelos que presentan valores de pH comprendidos entre el 6,5 y 7 (neutros) suelen presentar los mayores grados de productividad, puesto que es dónde mejor puede asimilar los nutrientes una planta. Pero para optimizar al máximo una plantación, se recomiendan obtener valores mucho más específicos, adjuntamos algunos ejemplos:

  • Cebada: Entre un 6,5 y un 8.
  • Trigo: 5,5 y 7.
  • Maíz: 5,5 y 8.
  • Girasol: 6 y 7.
  • Alfalfa: 6 y 7,5.
  • Centeno: 5 y 7.

Como puede observarse, más o menos la recomendación de pH de un suelo para estos cultivos ronda el 7, certificando lo dicho anteriormente.

¿Se puede variar el pH del suelo?

Todo lo dicho anteriormente obliga a preguntarse si solo pueden plantarse las especies en terrenos donde no haya niveles que indiquen su crecimiento óptimo. Y afortunadamente sí, ya que el pH de un suelo puede cambiarse.

Cómo se sube el pH del suelo

Si se quiere bajar la acidez de un terreno, lo indicado es aumentar los limos en su composición. El método más generalizado es utilizar piedra caliza y, cuanto más finas sean sus partículas, más rápido subirá su pH. La pregunta es ¿cuánto? Y para su respuesta hay que considerar los siguientes factores:

  • Los materiales orgánicos que tenga el suelo.
  • La textura del terreno.
  • El cultivo a plantar.

Para entender todo este planteamiento debemos imaginarnos un suelo poco arcilloso con otro que presente más cantidad. Si queremos que ambos consigan el mismo pH, será necesario introducir al primero una cantidad menor de limos que al segundo.

Cómo se baja el pH de un suelo

En este caso, se trata de subir la acidez de un terreno y, para ello, se emplean sulfatos de aluminio o de azufre. El primero aumenta los niveles de acidez mucho más rápido que el segundo, ya que este necesita convertirlo en ácido sulfúrico, y este es un proceso que requiere incluso meses.

Este método es muy empleado en aquellos cultivos de plantas ornamentales y de numerosos frutales como el arándano. Ambos necesitan suelos ácidos para que no se desarrolle la denominada clorosis (amarillamiento de las hojas), por lo que es necesario bajar el contenido de pH del terreno donde se vayan a plantar.

Ya hemos visto la importancia del pH del suelo para obtener un buen rendimiento en un cultivo. Cada especie necesita de unos límites específicos para garantizar una buena absorción de los nutrientes del terreno, pero no es lo único necesario para obtener buenas cosechas, también es necesaria la mejor maquinaria agrícola para su recolección y su posterior tratamiento. Y en Calero somos especialistas en eso, ponte en contacto con nosotros y nuestro equipo de profesionales te asesorarán en todo lo necesario.

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