Para qué sirve una tolva

En el sector agroindustrial es muy frecuente ver grandes depósitos ubicados generalmente al principio de los procesos productivos, son las tolvas. Estos elementos cumplen una función determinada que suele ser la de almacenar materiales temporalmente, pero a veces, tienen otro tipo de funciones. ¿Para qué sirve una tolva exactamente? A continuación lo vemos.

Qué es y para qué sirve una tolva

Una tolva es un contenedor con forma de cono invertido o piramidal que en su parte inferior está provisto de una pequeña abertura que facilita la salida de los productos almacenados. Aunque su función más generalizada es la de un almacenamiento temporal de los productos, también pueden tener otras funciones como pueden ser la de pulverizar, disolver, clasificar o dosificar los materiales que contenga.

Las tolvas son muy usadas para almacenar sustancias granuladas o líquidas. Son unas estructuras perfectas para canalizar y dosificar materiales que, por su naturaleza, son bastante complicados de manipular como pueden ser arenas, fertilizantes o semillas, por eso son muy empleadas en distintos sectores como pueden ser la construcción, el petroquímico o el agropecuario.

Suelen estar montadas sobre una estructura que las mantiene en altura y tienen forma de cono o pirámide invertida. En su parte superior están compuestas de compuertas donde se va vertiendo el material y gracias a sus paredes inclinadas, este se va depositando en su parte inferior donde sale por una pequeña abertura para ser transportado a las zonas de manipulación.

Una tolva de almacenamiento y recepción suele estar situada al principio de la cadena productiva y es donde se va depositando el material para su posterior tratamiento. En algunos casos puede venir con elementos capaces de dosificar o clasificar materiales, siendo un elemento de cribado muy importante para seleccionar el producto requerido.

Para qué sirve una tolva

¿Cuánta capacidad pueden tener?

Las tolvas pueden tener medidas y capacidades muy variables en función de su propósito industrial, aunque sus dimensiones suelen ser bastante importantes. Una tolva pequeña puede tener una capacidad de 600 l y estar situada a 1,5 m de altura, y una grande es capaz de soportar 25 000 l y llegar hasta los 6 m de altura. Pueden elegirse prefabricadas o realizadas a medida.

Su capacidad no está reñida con la estética, pueden estar disponibles en varias versiones y colores. Los tonos sólidos suelen ser los más elegidos para aquellas que están ubicadas en interiores, mientras que el negro es el que más predomina para las de exterior. Al mismo tiempo, pueden elegirse entre un recubrimiento reforzado o doblemente reforzado, en función del material a usar.

¿De qué materiales pueden estar hechas?

Ahora que entendemos para qué sirve una tolva, debemos saber que están fabricadas con materiales muy resistentes como el acero al carbón, aceros antidesgaste, inoxidables o polietileno, entre otros. En general, deben llevar materiales antiabrasivos y antiadherentes capaces de resistir todas las abrasiones y rozamientos a las que están expuestas.

El acero es una aleación de carbono y hierro que, una vez templado, da una gran flexibilidad y dureza a una tolva. Por otro lado, los materiales metálicos otorgan grandes resistencias al desgaste y al impacto, y al mismo tiempo, tienen vidas útiles muy largas. Aquellas que están hechas de polietileno son bastante resistentes, ligeras y muy higiénicas, por lo que son ideales para almacenar esos productos en los que interesa preservar su sabor, olor o color.

Flujos principales

Las tolvas industriales se diferencian por el flujo que tienen a la hora de descargar o conducir los materiales que tienen almacenados. Conocerlos es sumamente importante para saber exactamente para qué sirve una tolva, veamos cuáles son.

Flujo tubular

Se caracteriza por tener el canal de flujo alineado con la salida de su compuerta inferior. El canal se encuentra rodeado por una zona en la cual el material se mantiene estático. El comportamiento variará en función del grado de cohesión que tenga el producto almacenado. Si es muy cohesivo, puede detenerse al formarse un vacío que está rodeado por material estático. Sin embargo, si presenta poca cohesión, el canal central se ve alimentado por la disgregación de las partes altas que se encuentran pegadas a las paredes.

El flujo tubular no presenta un proceso de descarga muy dinámico, ya que el material no se mueve al mismo tiempo. Además, puede favorecer que aparezcan zonas muertas con material acumulado, que con el tiempo puede resultar inservible. Son las tolvas cónicas, las piramidales con abertura cuadrada y las cilíndricas con base plana las que suelen tener el flujo tubular.

Flujo másico

El flujo másico se caracteriza porque todo el material se encuentra en movimiento en el momento de la descarga. Esto implica varias ventajas como la eliminación de obstrucciones, la renovación constante del producto, una gran uniformidad y control del flujo y la de poder aprovechar en su totalidad la capacidad de almacenamiento.

Pero también puede presentar ciertos problemas como el ralentizado, los ductos, apelmazamiento y falta de flujo. Los flujos másicos son característicos de las tolvas biseladas, cónicas, de transición, de abertura cuadrada y las achaflanadas

Las tolvas Calero

En Calero fabricamos tolvas de almacenamiento y recepción de acero al carbono y forma de pirámide invertida de varios tamaños y a medida en función de las necesidades de nuestros clientes. Para ello, empleamos un programa informático que ofrece una solución precisa en cuanto a las necesidades de almacenamiento.

Tanto nuestra tolva ecológica como la estándar pueden ir destinadas a recepciones y almacenamiento de productos agropecuarios como las aceitunas, orujo, almendras, entre otros, al transporte (tolvas reducidas móviles) y a dosificaciones de todo tipo de materiales.

Nuestras tolvas de recepción se diseñan para favorecer la expulsión de los productos almacenados. Su diseño innovador favorece la salida de los materiales sin embudos y sin necesidad de que intervengan técnicos en el proceso, de esta forma, se favorece una reducción considerable de costes y problemas a la hora de su tratamiento.

Ahora que hemos visto para qué sirve una tolva, es posible entender la importancia de estas estructuras para almacenar y llevar a cabo diferentes procesos de selección y clasificación de los materiales que almacenan. Pero para que esto pueda llevarse a cabo correctamente, es necesario que estén debidamente diseñadas según las necesidades que se tengan, y en Calero somos expertos en ello.

Deja un comentario