Cómo funciona un tornillo sin fin

En el mercado podemos encontrar una cantidad de tornillos casi infinitos, con grosores, cabezas, roscas, materiales, largos y usos distintos. Algunos de ellos tienen destinos muy diferentes y por eso vamos a ver cómo funciona un tornillo sin fin.

Este tipo de tornillo es diferente a los que conocemos y usamos de vez en cuando, pero a pesar de ello está muy presente en nuestra vida diaria.

Qué es un tornillo sin fin

Se trata de un tornillo que no sirve para sujetar o unir. Lo normal es que cuando ponemos un tornillo lo hagamos con el fin de sostener algo en una pared, al suelo o con la idea de que dos piezas queden juntas y no se separen la una de la otra.

Sin embargo, en el caso de un tornillo sin fin, su finalidad es transmitir el movimiento entre los ejes de una máquina, ya que se diseña para que no pare de girar (de ahí su nombre) y consiga mover engranajes.

Cómo funciona un tornillo sin fin

Características de los tornillos sinfín

Como característica principal, los tornillos sin fin se utilizan con el fin de transmitir movimiento entre dos ejes perpendiculares entre sí, desde el eje x (que es donde se coloca el tornillo) al eje y que es donde se pone un engranaje.

No es el mecanismo más eficiente del mundo, pero se sigue empleando por lo simple que es y por la facilidad a la hora de mantenerse, aunque lo cierto es que el rozamiento de los componentes produce calor y por ahí se pierde energía.

A su vez, permite reducir la velocidad de los motores de las máquinas industriales, lo que les permite adaptarse a los requerimientos de la producción y sin la necesidad de que el reductor ocupe demasiado espacio.

Tipologías

No existe un solo tornillo sin fin como tal, sino que ahora hay varios tipos que se emplean dependiendo de las máquinas en las que se instalen.

Si hablamos de la unión entre el tornillo y la corona (el engranaje al que el tornillo transmite el movimiento) veremos que existen tornillos sin fin sin garganta, con una garganta y de garganta doble.  Estos últimos los que más se usan en máquinas profesionales que trabajan durante muchas horas de forma continuada.

Después, encontramos tornillos que están adaptados a diferentes necesidades, como los de palas, los de paso corto, largo, de hélice seccional, diámetro escalonado, etc.

Cómo funciona un tornillo sin fin y sus aplicaciones

El funcionamiento es muy sencillo y por eso tiene tantas aplicaciones, pues es un mecanismo muy económico.

Únicamente tenemos que imaginar un tornillo al que le hemos quitado la cabeza, dejándole “la rosca”, que va unida a un espárrago y que puede girar hacia la derecha o hacia la izquierda.

En su parte de abajo (aunque la disposición varía) tiene una rueda dentada como las que vemos en el interior de los relojes y que está “conectada” a la rosca del tornillo sin fin, de manera que cuando el tornillo se mueve transmite el movimiento a la rueda dentada, que es la que acciona el mecanismo de la máquina en la que está instalada.

Puertas automáticas

Las puertas automáticas por las que pasamos a diario funcionan gracias a este tipo de tornillos, ya que dependiendo del sentido en el que gire hace que la puerta se mueva hacia la derecha o la izquierda.

Con el tornillo y el engranaje se abren y se cierran, quedando bloqueadas al final del movimiento gracias al engranaje, que ya no permite que se abran.

Instrumentos musicales de cuerda

Los instrumentos de cuerda como las guitarras necesitan afinarse con frecuencia para que suenen bien, tal y como le gusta al músico que las toca.

Situado en un extremo del mástil está el clavijero, en donde hay unas clavijas que se giran y que cambian la tensión de las cuerdas, modificando así su sonido y la escala de las notas que emiten.

Todas las cuerdas están muy tensas, tanto que sería muy complicado su afinado, a no ser por los tornillos sin fin, que van en el interior de estas clavijas y que permiten a los músicos variar la tensión de las cuerdas sin hacer fuerza.

Elevadores o transportadores

Uno de los primeros usos de los tornillos sin fin fue el de elevar cosas, gracias a unirse a lo que en la industria se llama tornillo helicoidal de paso amplio, que gira dentro de una carcasa.

Estas máquinas con tornillos helicoidales son imprescindibles en muchos sectores como el de la agricultura, pues son las que permiten mover los granos del suelo a los remolques, llenar sacos o pasar los cereales de los remolques de los agricultores hasta los silos de almacenamiento.

Cajas de dirección

El volante de nuestro vehículo funciona gracias a un tornillo sin fin. De hecho, si lo pensamos, la columna de dirección es vertical, mientras que el mecanismo que mueve las ruedas está en horizontal.

Cuando movemos el volante, en realidad lo que estamos haciendo es actuar sobre un tornillo sin fin, con lo que conseguimos girar las ruedas en un ángulo que va a depender de la relación de reducción elegida por el fabricante con el mínimo esfuerzo por nuestra parte.

Reductores de velocidad

Toda máquina funciona con un motor y las revoluciones de este no siempre tienen que ser iguales, lo que significa que debe haber algo que las adapte al trabajo que está haciendo en ese momento.

Aquí entran los tornillos sin fin, mecanismos económicos y cuyo tamaño puede ser muy compacto, tanto que se colocan en máquinas pequeñas, incluso en las que a veces tenemos en casa.

Así, si abrimos una fresadora o una sierra circular, veremos este tipo de tornillos, que son los que se encargan de aumentar o reducir la velocidad del motor conforme apretamos el botón.

Saber cómo funciona un tornillo sin fin es muy sencillo, pero no lo es tanto conocer sus aplicaciones. De hecho, estamos rodeados de ellos sin saberlo y son imprescindibles incluso en la agricultura. Si necesitas uno para transportar tus alimentos, puedes ponerte en contacto y pedir más información.

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